El póker nos enseña a hacer frente a los malos resultados ya que estos nos ocurren con mucha frecuencia. Se pierden bastante más manos de las que se ganan y las sesiones con pérdidas y las malas rachas son parte habitual del juego. Esto ocurre en muchas facetas de la vida. El Real Madrid ganó la última liga con 86 puntos de los 114 posibles. Sólo obtuvo el 75 % de los puntos en juego. O dicho de otro modo perdió una de cada cuatro veces.
Mucha gente es incapaz de hacer frente al fracaso, no lo aceptan e incluso se obsesiona con él. Esto puede acabar amargando sus vidas y hacer mirar hacia atrás en lugar de hacia adelante. Un acuerdo que no se cierra, un despido o tu pareja sale por patas y puede convertirse en una gran tragedia. No puedes ser ganador, en el póker, en los negocios o en la vida si no aprendes cómo hacer frente a la adversidad y seguir adelante.
En el póker también se aprende que intentar recuperar rápidamente lo perdido sólo sirve para empeorar las cosas. En el corto plazo se deben aceptar las pérdidas y continuar jugando de forma sólida y paciente. Sin perder de vista el largo plazo y mirando siempre a tu objetivo final ¿Que no cierras el acuerdo con ese cliente tan importante? Pues te toca buscar a otros clientes más pequeños que te sirvan de paso previo para volver más fuerte a por el cliente que te rechazó. Crecerás más moderadamente pero adquirirás experiencia y conocimientos para proyectos de más envergadura.
Volvamos a la máxima de en el póker no se pierde, o ganas o aprendes. Si pierdes una mano, no cierras un acuerdo o te despiden, debes analizar por qué has llegado a esa situación. Puede que esa mano la perdieras porque en la primera ronda de apuestas tenías que haber resubido tu apuesta y habrías tirado a tu rival de la mano. Te han despedido porque no han apreciado en tu empresa el esfuerzo que has hecho por ella, no has sabido “vender” bien el trabajo realizado. El acuerdo ha fracasado porque no has argumentado correctamente algún punto importante de la negociación, etc.
De nada sirve echar la culpa al universo, al crupier, al **brón de tu jefe o al estirado del cliente. Cada uno es responsable de sus actos y de sus decisiones. Tú ahora mismo eres quien eres y estás en la situación que estás por las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida. Ahora estás desempleado porque no te formaste lo suficiente de joven. Pues aprovecha el tiempo que tienes para formarte a saco. Ocho horas al día, como si fuera un trabajo.
Pregunta, investiga, analiza. Si tienes la oportunidad obtén feedback del cliente que no ha firmado el acuerdo o de tu antiguo jefe ¿En qué has fallado? Resulta que tienes un inglés de bar, tipo “a beer, please” y “ the bill, please”. De la Excel sólo sabes sumar columnas y guardar el archivo. Leñe, mueve el culo y dedícate 8 horas al día a esas mejoras. Seguro que conoces a algún desempleado que dedica de 0 a 4 horas para formarse ¿Tanta plancha tienen para no poder dedicarle 8 horas? Cuando trabajaban 8 horas les daba tiempo a todo. No es falta de tiempo, es falta de interés. Y esto es aplicable a cualquier faceta de la vida.
Es duro cometer un error, pero más duro es volver atrás y cometer otro error que justifique el anterior. A veces se produce una cadena de malas decisiones intentando corregir una mala decisión anterior. Las empresas rara vez se hunden por una mala decisión, suelen irse al garete por una serie de malas decisiones.
Tienes que estar dispuesto a cambiar tu mente cuando la situación cambia. AA es la mejor mano inicial en Holdem, pero todo puede cambiar cuando sale el flop. Muchas ideas de negocio son muy prometedoras al empezar, pero cuando las cosas cambian tienes que adaptarte. Es duro cambiar tu mente pero peores son las consecuencias si no lo haces. Debes reevaluarte constantemente, no justificarte.
El póker es una potente herramienta para enseñarte que el azar influye mucho en el corto plazo. Se da por hecho que las cosas se van a poner en tu contra en algún momento. Puedes además contar con que las situaciones adversas no son por tu culpa. Tu habilidad para mitigar daños y recuperarte de la adversidad pueden ser vitales para tu empresa. Es importante estar prevenido de los reveses.
“El único verdadero fracaso es aquel del que no aprendemos nada”. Henry Ford esto último, el resto Perico.

