Reciclarse o improvisar tu intuición

Reciclarse o improvisar tu intuición

Hace varios años que no toco un naipe, pero he pensado que al abrir este blog y grabar los podcast, me vendría bien volver a sentir las sensaciones de un torneo. En el Casino de Alicante hacen un torneo mensual con estructura y premios que, para mi forma de jugar, es interesante. La broma cuesta 300 € y como estoy oxidado, mi “religión” no me permite tirar ese dinero. Jugué un satélite (clasificatorio) de 40 € para probar y por si sonaba la flauta. No sonó.

La experiencia fue mucho mejor de lo esperado aunque volviera a casa con 40 € menos en el bolsillo. En aspectos técnicos noté bastante la falta de costumbre. Ya no tengo en la cabeza los porcentajes, las outs (cartas del mazo que te valen para tu jugada) y alguna cosilla más. Aspectos que tenía automatizados ahora tengo que esforzarme en pensar que los tengo que hacer.

Me costó un poco el manejo de fichas. Hace años pegaba un vistazo rápido a la pila de un rival y calculaba los puntos que tenía en un momento. Incluso las propias me costó más de lo normal el cálculo y el manejo. Cuando juegas es importantísimo saber las fichas de cada jugador. No es lo mismo enfrentarte a un villano con 10.000 puntos que a otro con 80.000.

También es crucial saber en todo momento el tamaño del bote a lo largo de la mano, las fichas que te quedan detrás y las que les quedan a los rivales. Si al tipo le quedan pocas en relación al bote, prepárate a recibir un “all-in”. Se lo apostará todo.

Me inventé en el momento un método para entrenar todo este lío con las fichas En el póker y en la empresa debes tener capacidad de improvisación y ser flexible en situaciones cambiantes. Decidí calcular los botes en todas las manos aunque yo no las jugara. Y funcionó. Rápidamente volví a tener la agilidad que había perdido.

Lección extraída: podía haberme preparado un poco antes de presentarme en el casino. Imagina que vas a cambiar de trabajo o te añaden una tarea en tu empresa. Empiezas dentro de 15 días. En la nueva situación vas a tener que manejar tablas dinámicas de Excel y hace años que no las tocas porque no las necesitabas. Tienes dos opciones, una, prepararte durante 15 días y reaprender a usar tablas dinámicas o, dos, plantarte dentro de 15 días sin haber hecho nada y reaprender desde ese día. Claramente es mejor la primera opción, la que yo no elegí. Ya sabes que lo mejor de los errores es que te sirven para aprender.

En lo que sí noté mucha mejora es en la lectura del rival. Para mí, de las habilidades que te proporciona el póker, esta es la más importante y la que más me ha servido en la empresa y en la vida: la lectura de personas y ponerte en sus zapatos. En tres manos calé al jugador sólido, al pasivo, al que iguala siempre o al que juega cualquier par de manos y te va a pagar siempre porque le pica la curiosidad. Con éste tuve bastantes enfrentamientos muy interesantes y me hizo unas bonitas donaciones.

Llevo muchos años leyendo todo lo que puedo sobre la temática de este blog y del podcast. Tenía en la cabeza preparar charlas, seminarios y dinámicas de póker y empresa. Parece claro que toda esta preparación me ha mejorado en este aspecto del juego… y de la vida.

Cuando dejé el póker online, muy de cuando en cuando iba al casino a jugar este mismo torneo. Dejé de ir porque no estaba en forma (el online te mantiene “atento”) y dejó de divertirme. Recuerdo que el último día que fui salí cabreado conmigo mismo al perder una mano por no fiarme de mi lectura. Cuando te enfrentas a un rival tienes que “ponerle” en un rango de manos basándote en el patrón de apuestas, sus gestos y movimientos o el historial en anteriores jugadas. A este rival no le “puse” en un rango, estaba seguro de que llevaba AK. Pues sabiéndolo, no me fie de mi lectura y me dejé ganar. A casa con la decisión tomada de no volver en mucho tiempo.

Hubo más cambios. Sólo conocía a un puñado de jugadores y a un par de crupiers. El director del casino se jubiló, el director de torneos ya no trabaja allí. Por lo menos estaba Eric, mi barman preferido. Mantengo costumbres. En cada cambio de crupier le decía un “gracias, buenas noches” al que se iba y un “buenas noches” al nuevo.

No estaba mi amigo Don Antonio, que debe rondar los 90 años. Este señor era un director de banco jubilado que había jugado toda la vida y sostenía que con ochentaymuchos el póker le mantenía la cabeza activa. Sus hijos le animaban a ir al casino porque, como os digo muchas veces, el póker es bueno para él… y para ti.

“Siempre hay tiempo para volver a empezar”. No sé quién esto último, el resto Perico.