Para comprender mejor estos artículos, tienes que tener nociones de póker, pero no ser un gran maestro. Si lo más parecido a un naipe que has visto es una foto del Pato Donald, te recomiendo este video de 3 minutos para saber cómo funciona:
Te resumo. Tienes que conseguir la mejor combinación posible con 5 cartas de las 52 que componen la baraja francesa. El que un full tenga más valor que una pareja es por cuestiones de probabilidad. Es más fácil obtener una pareja que un full. No hay más. Estadística pura.
Si decides enumerar las características que posee un buen jugador de póker, como Phil Ivey, y las comparas con las de un buen empresario, como Amancio Ortega, verás que son muy similares. Hay multitud, pero aquí van unas cuantas:
– Son pensadores estratégicos. Los jugadores utilizan la lógica y la razón para la toma de decisiones.
– Toman decisiones estratégicamente y planificadas. Un jugador de póker piensa en esta ronda de apuestas, en las siguientes, en esta mano entera, en esta sesión de varias horas, en este torneo, en este año y… en toda su carrera.
– Actúan fríamente bajo presión. La disciplina, la lógica y la concentración que adquieres con el póker te enseñan a tomar decisiones con tiempo limitado y en las que debes tener en cuenta muchas variables.
– Impulsados por un deseo increíble de ganar. Mal vamos si te sientas en una mesa de póker con ganas de regalar tu dinero. En ese caso monta una ONG: “Pokeros sin fronteras” o “Póker for África”.
– Saben leer a los demás y ver las cosas desde la perspectiva del otro. Para ganar al póker debes meterte en la cabeza del rival. Si te centras sólo en tus propias cartas no puedes ganar. Ya os hablaré del Teorema Fundamental del Póker.
– Capaces de equilibrar el riesgo y la recompensa (coste/beneficio). Este análisis es la manera formal de usar las probabilidades. Buscamos que el Valor Esperado (Expectative Value) de una apuesta sea positivo. En caso contrario, tiramos las cartas. Es decir, no entramos en ese negocio.
– Están dispuestos a arriesgar su último euro cuando tienen convicción sobre una idea. Cuando es necesario no nos tiembla la mano y nos jugamos todo. Vamos “all-in”.
– Disciplinados para manejar la adversidad y recuperarse de una pérdida. El póker nos enseña a hacer frente a los malos resultados, ya que son muy frecuentes. También se aprende que intentar recuperar rápidamente lo perdido sólo sirve para empeorar las cosas. Hay que afrontar los fracasos.
– Actores lo suficientemente buenos para farolear y ganar. También te enseña a protegerte de faroleros. Debes ser astuto, pero recuerda que estás rodeado de astutos.
En el póker y en los negocios, si no tienes una buena mano, no tienes porqué jugar. A veces, esto significa retirarte después de haber invertido mucho dinero. Los buenos jugadores reconocen estos “costos irrecuperables”, y en lugar de perseguir su inversión inicial, se centran en la próxima oportunidad. Lo que hace al póker una metáfora tan grande para los negocios es que la suerte puede ser un factor de éxito muy grande a corto plazo. A largo plazo, sin embargo, el dinero va a aquellos que continuamente ponen las probabilidades a su favor tomando buenas decisiones.
Steve Wynn, dueño de los casinos Wynn, dijo: “Si quieres ganar dinero en el casino, cómprate uno”.

