El póker te enseña a aprender

El póker te enseña a aprender

Las personas tienden a repetir conductas que les proporcionan una recompensa y dejan de hacer aquellas que no producen un buen resultado. Esto es exactamente lo que te pasa en el póker, recompensa nuestras buenas acciones, como pensar lógicamente o entender el proceso mental de tus rivales. En cambio castiga nuestras malas acciones, como ignorar las probabilidades o ser impulsivo.

Cuanto más rápida y clara sea la información recibida, más rápido aprenderemos. Eso sí, siempre y cuando esa información la analices y la aproveches en otras circunstancias parecidas. Si eres de esos jugadores que cuando pierdes sólo buscas excusas, nunca aprenderás. Y de esos hay muchos. En el póker se dice mucho eso de “nunca se pierde, o ganas o aprendes”. Esta es una gran lección de vida que yo aplico mucho en el día a día. Y me va lujo.

En la vida, muchas veces nos encontramos con flujos de información lentos o poco claros. Si en una reunión cometemos un error y no conseguimos cerrar el trato que esperábamos, puede que nunca lleguemos a saber la verdadera razón de nuestro fracaso. En cambio en las mesas de póker obtendremos esta información de una forma directa y mucho más rápida. Nuestra experiencia es la que de verdad va a acelerar el aprendizaje adquirido con manuales y videos.

Las decisiones más importantes de nuestra vida las realizaremos en contadas ocasiones, como puede ser la elección de una carrera o la compra de una casa. En cambio, los jugadores de póker toman centenares de decisiones en cada sesión de las que reciben resultados inmediatos en forma de información, lo que acelera mucho su curva de aprendizaje.

Si las lecciones que nos enseña el póker no pudiéramos aplicarlas a otras facetas de la vida, de poco te servirían estos artículos. Pero sí que son aplicables. Si eres impaciente o irracional, sin duda perderás en el póker y también cometerás errores en los negocios o en tus relaciones personales. Así que, si el póker te enseña a controlar tus emociones pasarás a ser más eficaz en cualquier situación que se te presente.

Los moralistas antipóker argumentan que están protegiendo a los jóvenes de malos hábitos, pero realmente están evitando que adquieran buenas costumbres: hábitos de estudio, lógica, disciplina, etc. Los jóvenes tienden a arriesgar más que las personas más maduras. Se creen inmortales. No hay más que ver lo que ha pasado en la sexta ola de la pandemia. Se han contagiado más que el resto de la población porque no piensan en las consecuencias. El póker nos enseña a evaluar los riesgos y las recompensas antes de actuar. Si tan solo nos enseña eso, el póker ya es de gran utilidad para prevenir a los jóvenes de cometer graves errores.

“El conocimiento habla, pero la sabiduría escucha”. Jimi Hendrix.