Aprende las reglas. Si ves a otros ganar, no es fácil

Aprende las reglas. Si ves a otros ganar, no es fácil

No juegues al póker si no lo entiendes. No inviertas en un negocio si no conoces los entresijos del sector. Tanto en un caso como en otro, te va a costar dinero. Mientras estás aprendiendo, además de leer manuales, artículos y ver videos, puedes jugar gratis en internet. No es lo mismo, ni mucho menos, pero te acostumbrarás al sistema de apuestas de la sala, a moverte por la pantalla o a ver cómo disminuye la barra de tiempo y tienes que actuar. Si no lo haces, tus cartas desaparecerán en el mazo.

Traducido al lenguaje empresarial: si quieres crear una empresa, primero trabaja por cuenta ajena en ese sector y aprende lo que se cuece dentro. Tienes que trabajar pensando siempre en tu objetivo final, que es crear tu propia empresa. Pero al igual que jugar gratis, no es lo mismo, no te estás jugando tu dinero. Es mucho más divertido, pero te puede temblar el pulso en determinadas situaciones, mientras que si no es tu dinero no te importa jugártelo todo.

Cuando yo jugaba, algunos me decían que eran muy buenos porque tenían en Poker Stars 1.800.000 € en play money. En monedas de chocolate, para entendernos. Si luego metían 10 € para jugar en niveles bajos les duraban 3 manos. A los que juegan con play money no les importa regalarte su “dinero”, pero en el juego/vida real sólo te lo regalan los pardillos. Tranquilo, que hay muchos. Cada día nacen varios.

Pasado el tiempo tienes que tomar una decisión: entro en este sector o me busco otro. Puede ser que hayas descubierto que, por tu personalidad y capacidades, no sirves para crear una empresa o no sirves para este sector. El póker no es lo tuyo: sigue jugando play money en plan afición. Prueba el ajedrez o el Final Fantasy. No desesperes, puedes llegar a ser un trabajador excelente o debes esperar 20 años en vez de 3 para ser empresario.

En el póker hay muchas modalidades. También es posible que no seas bueno en Omaha pero sí lo seas en 5 Card Draw o en Holdem. Cambia, sé flexible. El póker te enseña a serlo, porque te vas a enfrentar a muchas situaciones en que una carta puede hacer que tus posibilidades de ganar pasen del 80 % al 5 %. O al revés, claro. Es mucho más placentera esta segunda opción. Sin embargo, pasado el tiempo, te acordarás de aquella mano que tenías “ganadísima” y la perdiste. Lo que se llama un bad beat.

En el póker ocurre algo parecido a las Autonomías. Tenemos 17 sanidades, 17 educaciones, 17 leyes de caza o de costas (en La Rioja es por si navegas por el Ebro), etc. Las reglas básicas son las mismas, pero cada torneo o Casino, tiene algún pequeño matiz. Aunque seas veterano, se te puede olvidar ¿Cómo lo sé? Porque me pasó en el Campeonato del Mundo de Las Vegas de 2009.

¡Atención, batallita!

Tercer día de juego, con unas 30 horas a la espalda. Yo estaba en última posición y me llega la mano limpia (del tercero al octavo habían tirado sus cartas). En el bote habían 1.800 fichas y detrás de mí hablarían la posición 1 (que ya había puesto 1.000) y la posición 2 (2.000). Total en el bote 4.800. Esta es la situación ideal para hacer una jugada que llamamos Robar las ciegas. Se supone que yo subo, las posiciones 1 y 2 se retiran y me llevo 4.800 fichas sin despeinarme y sin enseñar mis cartas. Da igual que lleves una foto del Pato Donald y una rebanada de pan Bimbo (que era más o menos lo que yo llevaba).

Sin decir nada, lanzo una ficha de 5.000 a la mesa. En mi mente yo quería subir a 5.000, pero en la mente del crupier, del resto de la mesa y según las reglas, yo había igualado. Evidentemente el crupier dijo: iguala. La posición 1 puso 1.000 y la posición 2 no tuvo que poner nada más. Por así decir, les dejé jugar “gratis”. Si yo hubiera tenido un cañón en la mano, esta era la buena jugada, pero no era el caso. Imaginarás que perdí la mano por no conocer las reglas.

Batallita jocosa. Manolo Escobar era aficionado al póker y vivía en Benidorm. Su mujer era bastante buena, pero él no tanto. Iba sobre todo por acompañarla. Una vez que le tocó en mi mesa, le robé las ciegas y, por supuesto, le canté: mis ciegas me las robaron, anoche cuando dormía. Era un tipo muy simpático y siempre que me veía me lo recordaba desternillado de risa.

“Nunca inviertas en un negocio que no puedas entender”. Warren Buffett esto último, el resto Perico.