La mala memoria es buena a veces

La mala memoria es buena a veces

En póker decimos que el 1 % existe. Se dan pocas veces jugadas de 99/1, pero si te ocurre 100 veces en la vida, en una ocasión sale la carta del villano y se te cae el mundo encima. Si es una mano importante de un torneo, la mano final o de esas manos con un bote inmenso, te acordarás toda la vida. De las 99 manos que ganas no te acuerdas, pero de la que pierdes no sólo te acuerdas, si no que la cuentas miles de veces. A esto se le llama sesgo cognitivo.

De las manos de este tipo que he visto en mi vida, la de mi amigo “Rebe” en el Campeonato del Mundo de Las Vegas, se lleva el premio gordo con distintivo banda azul y clarines y timbales de fondo. Quedaban unos 230 muñecos de los 6.000 que empezaron el torneo. Ya en premios y en la media de fichas. Se juega todas sus fichas con AA (la mejor jugada posible) contra un villano con AK. En este momento tiene un 93 % de ganar y casi un 6 % de perder. Puede pasar. Pero tras salir las tres primeras cartas, esta es la situación:

Sí, los datos son correctos. El rival tenía un 0,3% de ganar la mano (3 de cada 1.000). Que la cuarta carta fuera una K y que la quinta fuera otra K. Pues salieron y Rebe se fue a la calle con 44.000 $ bajo el brazo, pero con el mal sabor de boca pensando que sus opciones en el torneo se ponían muy de cara. El primero de ese torneo se llevó 8 milloncetes.

Tienes que mirar más allá de los resultados. Si tomas decisiones con las odds a tu favor serás un ganador. Mi amigo Rebenido fue víctima de la suerte a corto plazo, no de un error propio, por lo tanto no merece la pena que se deprima o se critique: ha tomado la decisión correcta y lo haría siempre en una situación similar. Seguro que se quedó fastidiado una buena temporada, pero estas son las situaciones en que debes tener mala memoria y seguir adelante con más fuerza si cabe.

Te tienes que tomar tu tiempo para evaluar tu decisión. Si sabes que hiciste lo correcto basándote en los hechos, ahora es el momento de centrarte en buscar una nueva oportunidad. Incluso si el error no dependía de ti, debes analizar la situación, aprender de ella y… tener mala memoria. Pasar página.

Tu empresa depende mucho de un solo cliente. Un 40 % de tus ventas son a él. Si el cliente se va a la competencia o a la quiebra, te va a dejar muy tocado o incluso vas a tener que cerrar. Ya sabes lo de los huevos y la cesta. Aunque en este caso has cometido el error de depender de este villano, ahora toca replantearse la situación. Te has estado engañando, no has visto la realidad. Estabas en tu zona de confort y te estabas adormilando. Es muy cómodo vivir así, te lo aseguro. Pero cuando te tiran el jarro de agua fría, te acuerdas de los muertos más recientes del fulano.

Analiza qué has hecho mal y a seguir. Posiblemente puedas conseguir nuevos clientes para sustituir al que se fue y reflotes la empresa. Cuando las cosas van mal, pregúntate si has tenido control sobre lo ocurrido. Si es así, trabaja en arreglar el problema. Si no, ten mala memoria. Tu empresa no va a mejorar mientras estás machacándote por algo que tú no puedes controlar. Saldrás ganando si admites el error.

En resumen: es duro admitir que has cometido un error o que has sufrido una pérdida, pero debes ponerte a buscar una nueva oportunidad.

“Tenía tan mala memoria que se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo”. Ramón Gómez de la Serna esto último, el resto Perico.